Uno de los efectos del paso del tiempo es darse cuenta de como es una persona, ya que al principio tenemos una primera opinión de una persona que dista mucho de mostrarnos su autentica personalidad. Cuando tienes un trato cercano a una persona, puedes llegar a descifrar su carácter, su actitud, su comportamiento y, gracias a ello, aprendes como debes lidiar con esa persona.
Con esta introducción quiero dar a entender que lo que voy a exponer a continuación es fruto de la experiencia y de la observación, lo que no quiere decir que le vaya a faltar al respeto a nadie, simplemente se trata de una cavilación personal.
Una de las personalidades que más odio, y que a la vez más he sufrido, es aquella que abarca la falsedad y las ganas de un poder ficticio. Este tipo de personas se te acercan fingiendo interés por ti o por lo que realizas, tratándote con palabras melosas y endulzadas por delante, cuando por la espalda van diciendo de ti cualquier mierda que no se atreven a decirte a la cara, con tal de conseguir un poquito de atención de terceras personas, conseguir desprestigiar a una persona por su posición o simplemente, porque su propia existencia es lo suficientemente vacía para necesitar rajar de ti para sentirse realizadas. A día de hoy me siento traicionado por personas en las que antes confiaba y creía sinceros, por ello configure un carácter de solo apreciar a aquellas personas que van de frente y tratar con sutil desprecio a aquellas personas que poseen el carácter que acabo de describir.
Lo peor es que ese tipo de personas consigue hacerte quedar como el malo del asunto, cuando, por regla general, eres más victima que culpable. Sin embargo, aquí es donde el tiempo vuelve a jugar sus cartas y, gracias a su lento pero inexorable paso, el carácter de estas personas es desvelado y la gente poco a poco descubre que no se debe confiar en esa persona, por desgracia, el daño suele estar hecho.
Es por ello que, en especial dentro de Jugger, solo llego a tener confianza en aquellas personas que son sinceras y dicen las cosas a la cara, como por ejemplo Ata, que te dice los fallos, defectos y lo que piensa a la cara, algo que hoy en día es de agradecer.